Educación en serio

S/39.00

Dicen que la paternidad es el mayor lujo del aficionado. Puede que sea una expresión equivocada o por lo menos injusta, pero lo cierto es que, allí donde los padres y madres falla, la causa suele ser haber asumido su labor sin el rigor y celo que sin duda demanda. Sí, de eso se trata criar a nuestros hijos, aunque se haya convertido corrientemente en la parte del cielo vital humano que está después de nacer y crecer, pero antes de morir; es decir, la reproducción como el tránsito por un periodo más de nuestro tiempo en la Tierra del mismo modo espontáneo en que respiramos, andamos o nos alimentamos.

Pero, así como hace mejor la vida respirar profunda y acompasadamente, acomodar la postura para caminar o tornar el acto de comer en un hábito nutricio, convertir la paternidad en una profesión es obligatorio para hacer de nuestro hijos seres logrados y satisfechos consigo mismos, además de sensibles a la humanidad de los otros, sus prójimos.

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